Por Juan José Enríquez

El amigo que se fue

Ya pasa la medianoche y bien dicen mis maestros que esto de la columna atrae. Tengo hambre, porque se me olvidó hacer la cena. Pero la requinteada como la del maestro Chamín Correa en las cuerdas de mi lira, me llevan otra vez a sentarme frente a la computadora.

Ahora es Gorgon City y la canción es Imagination. Para variar la velada. En esta entrega, sólo quiero recordar a un hombre. Amigo de muchos. Mío igual. Hoy se adelantó. No pudo contra el COVID. Le decíamos Clavito. Su nombre Octavio Misael Lorenzo Morales. Él me decía “duartito” porque mi padrino decía era Javier Duarte. Exacto ese mismo. Pero como decía Lolo Navarro. Esa es otra historia.

Retomo el caso del Clavito. Lo recuerdo muy bien. Lo vi el 14 de enero. En un desayuno que ofrecieron al dirigente estatal del PVEM, mi ex compañero de secundaria. Carlos Marcelo Ruiz Sánchez. Ahí estaba entre los verdeecologistas que lidera en el distrito Alonso Domínguez. Saludé a muchos. La alcaldesa de Aquila, su esposo, el Síndico. Al ex diputado Javier Herrera Borunda, hijo del Tío Fide.

Pero de entre esas personas. Figuraba con su sonrisa, el hasta hace unas horas, alcalde de Atzacan. “Qué hubo” o “Kiuvo” como el vulgo reza, así me saludó y salió huyendo de los cuestionamientos de los reporteros que estaban presentes. “Luego te llamo o me buscas, ya tienes mi número” fueron las palabras al que esto escribe.

No lo volví a ver. Ni tampoco lo saludé. Hace 11 días supe que estaba hospitalizado en el Covadonga de Córdoba por complicaciones causadas por esa enfermedad del SARS CoV 2. Dije que se recuperaría. Era fuerte. No tenía diabetes ni sufría de alguna comorbilidad. El grandulón no aguantó. La madrugada de este 8 de febrero, partió al lugar sin retorno. Muchos le lloraron. Entre ellos Fidel Kuri. Otro de sus grandes amigos como El Pantera o El Cebollín. Con quienes era fuerte con la Marea Roja, con sus chalecos rojos apoyando a Los Tiburones Rojos cada fin de semana.

Pero ya se fue a rendir cuentas al creador y no precisamente de las arcas municipales sino de todo lo bueno y malo que hizo en vida. Se le va a extrañar. Descanse en paz el alcalde de los tres nombres de apellido Morales.

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