He aquí estos sucintos comentarios previos al informe del presidente Andrés Manuel López Obrador:

–La construcción del aeropuerto internacional de Texcoco no debió cancelarse, sino investigar los casos de corrupción, castigarlos y continuar la obra. El de Santa Lucía es pequeño.

–La refinería de Dos Bocas es innecesaria. Caminamos en sentido opuesto. La gasolina pronto dejará de utilizarse en el mundo. La compra de una refinería quebrada en Estados Unidos también ha sido un desacierto.

–El tren Maya es obra suntuaria, faraónica y antiecológica.

–La pensión para adultos mayores es magnífica y debe otorgarse a quienes la necesitan, no a todos. Hay personas con suficientes recursos económicos que también la reciben. De continuar así, dentro de poco no alcanzará el dinero.

–Se ha otorgado demasiado poder al Ejército y la Marina: seguridad pública, obras de infraestructura, comunicaciones, salud, educación, economía, etcétera. La militarización es peligrosa.

–La consulta para revocación de mandato es irrelevante y constituye un gasto excesivo. Fracasará como la votación para enjuiciar a expresidentes.

–¿Cuánto ha aumentado o disminuido el número de pobres durante este gobierno? ¿Cuántos empleos se han creado o perdido en estos tres años? ¿Cuántos muertos ha habido por la violencia delincuencial y cuántos por la pandemia?

–¿Qué resultados concretos ha dado la lucha contra la corrupción? ¿Cuántos y quiénes están en prisión y cuántos siguen en el gobierno?  ¿Qué amigos y familiares del presidente no han sido tocados por la ley?

–La propuesta de López Obrador en el Consejo de Seguridad de la ONU para apoyar a los pobres ha sido calificada por una parte de la comunidad internacional como mera ocurrencia. ¿La aceptarán las potencias mundiales?

–La concentración de personas convocadas para el miércoles en el Zócalo de Ciudad de México es un error. Puede haber miles de contagiados de covid. No debe exponerse a la gente.

Estas someras opiniones no son con el ánimo de encontrar prietitos en el arroz. Ni de ubicarnos entre obradoristas o fifís y conservadores.

Mucho menos pretendemos acomodarnos entre los neutrales que, identificándose con Poncio Pilatos y parafraseando a José López Portillo,  prefieren lavarse las manos y no comprometerse ni con melón ni con sandía.

No todo lo de AMLO es negativo como opinan sus opositores. Ni todo positivo como creen sus seguidores. Tiene aciertos y errores. Lo Confirmaremos al concluir el sexenio.

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