Es como López Obrador, dicen sus paisanos

Por Juan Iván Salomón

Íbamos rumbo a México, pasamos por Córdoba y como nos atacó duro el hambre, decidimos saborear unos ricos “pepitos” en los portales y pasear por el parque antes de continuar el viaje. Como somos curiosos y preguntones por naturaleza, entrevistamos a meseros, comensales, boleros y a quien se dejara.

–¿Qué partido ganó la presidencia municipal aquí? –pregunta Yaretzi López, nuestra inseparable y vivaracha crush.

–MORENA. Pocos creían en el doctor Juan Martínez Flores. Ya la había buscado varias veces hasta que ganó. La tercera vez fue la buena. Igual que AMLO.

–¿Y cómo lo ven? ¿Será buen alcalde? –tercia este reportero

–Es buen médico, honesto, ayuda a la gente. Es hombre de lucha, es del pueblo. Los pobres se identifican con él. Se parece a López Obrador porque les da la preferencia a los más pobres.

–¿Comparado con el que va de salida?

–Es mujer la presidenta saliente, del PAN. Este partido perdió porque los cordobeses estaban hartos del PRI y del PAN. Esperamos que Juanito no nos falle, porque ya andan diciendo por ahí que no contesta las llamadas telefónicas, ni recibe a las personas que quieren hablar con él. Quién sabe si sea cierto que ya se está mareando en un ladrillo… Ojalá que no.

–Estará ocupado elaborando su plan de gobierno municipal, ¿no lo creen así? –les dijimos.

–Tal vez. O no quiere que le pidan trabajo… o ayuda. No lo podemos saber, aunque lo que sí es seguro es que antes apoyaba mucho a los más pobres. Esperamos que siga así, como el presidente  AMLO.

Es lo que nos dijeron los entrevistados. No son palabras nuestras, pues ni somos cordobeses ni vivimos en Córdoba. Pero ya hasta teníamos deseos de conocer y saludar en persona al doctor Juan Martínez Flores, futuro presidente municipal de la Ciudad de los 30 Caballeros.

ENREDO DE PALABRAS DE LA VIDA REAL

Y ahora, como en el programa de casos de la vida real de la icónica actriz Silvia Pinal, que se encuentra delicada de salud, aquí va este malentendido entre compadres, sucedido en Xalapa. Uno muy celoso y el otro muy educado para hablar.

El celoso llamó por teléfono a su educado compadre:

–Oye compadre te estoy esperando en el bar como habíamos quedado. ¿Ontás?

–Perdóname compadrito, estoy en tu casa. Ya sabes cómo es de exigente la comadre, no me deja salir, quiere que me quede toda la noche con ella.

Con la quijada trabada por la rabia, el celoso compadre gritó amenazante:

–Pinche compadre, nunca he rayado tus cuadernos. Voy para allá. Si te encuentro todavía en mi casa, mataré a los dos por infieles y descarados.

–No te exaltes, compadrito, te digo que estoy en mi casa, que es tu casa también. Con tu comadre, que es mi esposa también. Yo respeto a mi comadrita –explicó con todo comedimiento.

Yaretzi3322@outlook.com

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