NETA, ¿ES PELIGROSO O NO EL VIRUS?

Por Juan Iván Salomón

En lo del Covid19  y sus variantes sobresalen dos posturas por así decirlo. La de los preocupados y alarmados por el avance de la pandemia, y la de aquellos que gritan a voz en cuello que es un invento de las potencias mundiales y corporaciones trasnacionales para obtener  pingües ganancias económicas y, de paso, diezmar la creciente población global, porque ya somos muchos en el planeta y pronto no habrá alimentos suficientes para todos.

Entrevistamos a unos y otros. Veamos sus respuestas:

–Eso es  puro negocio, cuate. Crearon el virus, te lo meten con las jeringas y ganan todos ellos.

–¿Cómo y con qué propósito harían tan tremenda infamia? –inquirimos cautelosos.

–Los laboratorios venden las vacunas a los gobiernos, los políticos se llevan grandes moches por las compras. Mírame a mí, no me he vacunado y no me he enfermado.

–Y hay otros negocios, como son los cubre-bocas y las medicinas para los contagiados, las hospitalizaciones privadas y mil cosas más. Sólo ustedes no se dan cuenta del megaengaño.

–Pero la economía se desploma, esto no conviene a los gobiernos –replica el reportero.

–Eso crees, les conviene porque la pandemia les cayó como anillo al dedo para distraernos y culparla de todo lo malo. Así, los gobiernos se lavan las manos.

Vamos con otras personas y preguntamos:

–¿Y usted qué opina del covid, amigo?

–Mira, mano, están locos los que no lo toman en serio. Muchos de esos han muerto por no vacunarse. Si crearon a propósito el virus o no, es lo de menos. Lo cierto es que ahí está… y mucha gente está muriendo. Por si las dudas hay que vacunarse y usar el cubre-bocas. No hay de otra.

Declara una dama de alrededor de 50 años de edad:

–Estamos muy espantados por la familia, cualquiera puede contagiarse en cualquier lugar. Dios nos libre. Y lo malo es que los pobres no tenemos dinero para curarnos y necesitamos salir a trabajar. Regresamos a casa con el miedo de habernos infectado en la calle y contagiar a la familia. Dios no lo quiera…

Se nos aproxima e  interviene de manera contundente un joven con cubre-boca y careta:

–Imagínate, güey,  cuántos están como yo que vivo solo y acabo de perder la chamba. ¿Quién te cuida si te llegas a enfermar? ¿Y a los abuelos abandonados quién los cuida? Está canijo este desmadre.

Son éstas sólo algunas someras opiniones de transeúntes en sondeos de banqueta.

¿Ustedes qué opinan, amigas y amigos que nos leen?

Yaretzi3322@outlook.com

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