DÍA DE LOS BRUJOS

Por Juan Iván Salomón

Lunes 28 de febrero de 2022.  Yaretzi festeja en vísperas de partir hacia Catemaco para asistir a la misa negra del primer viernes de marzo, donde hace dos años no pudo estar presente. Invitó a amigas y amigos a convivir en su casa.  El frío no fue impedimento para brindar y bailar hasta la madrugada.

–Oye güey, hay que divertirse; el mundo se va acabar. A esos rucos, Biden y Putin, les vale madres desatar la tercera guerra mundial.  

–No cuate, esos batos terminarán poniéndose de acuerdo y no pasará nada; preocúpate por la pandemia.

–No manches, güey, el covid no existe, mírame, no me he vacunado y ni una gripita me ha pegado. Ja-ja-ja. Son puras jaladas pa espantar tontines.

–Déjense de idioteces, me serviré otro vodka pa’  brindar por Ucrania.

–Te sientes muy putín tomando vokda. Ja-ja-ja.

–Y tú admiras a Biden, que como está más pa’ allá que pa’ aca de viejo, quiere la guerra nuclear pa’ pasar a la historia. Lo que no sabe es que no habrá quién la escriba y menos quiénes la lean. No quedará ni rastro de nosotros. Ja-ja-ja.

–Déjense de tonterías y bailemos –interviene Yaretzi–, porque el jueves temprano me voy a Catemaco y ahora sí disfrutaré.

–Te sentirás la Maléfica Angelina Jollie entre hechiceros y hechiceras –se atreve a bromear tímidamente la pareja de Yaretzi, que por desgracia no es este reportero.

–Oye amiga, ¿no te espantas si se te aparece el diablo en esa cueva del Mono Blanco? Me daría cosa. No iría ni aunque me pagaran.

–Ay amiguita, me encantan esas costumbres y tradiciones. Las veo como cultura popular, me emociona todo tipo de sincretismo, al margen de supercherías. Por eso viajo por todo México y, cuando puedo, voy a otros países. Estudio civilizaciones y mitologías antiguas. Es chido…

–Oye tú –dice con voz pastosa uno de los jóvenes presentes–, habían de unirse todos los países pa’ parar a ese loco del Putin… o que lo maten al güey.

–Tas borracho, mano…

Muy tarde se retiraron los últimos invitados de Yaretzi.

–Manito, nos vemos el jueves a las cinco de la mañana. Llegaremos directo al hotel para desayunar esos ricos topotes y las pellizcadas. Los tegogolos ni me los ofrezcas. Me desagradan esas cosas talludas. No se cómo pueden comerlos.

Noche del martes primero de marzo:

–Hola, Yaretzi, ¿cómo estás?

–Me siento morir…

–Pero si no tomaste. Será por la desvelada, porque la bailada no te hace ni cosquillas.

–Me duele la cabeza, me molesta la garganta, el cuerpo lo siento como cortado y tengo febrícula. Y me acaba de empezar una tos seca. Te hablo después.

Miércoles 2 de marzo:

A Yaretzi le practican el examen. El resultado es positivo. Está contagiada de Ómicron.

Se canceló el viaje a Catemaco. Una disculpa a los lectores.

Yaretzi3322@outlook.com

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