Fue exitosa la megamarcha –o las marchas– de este domingo. Sin embargo, no se confíen, pues por donde le busquen el presidente Andrés Manuel López Obrador hará hasta lo imposible por salir airoso: si su reforma electoral es aprobada, noqueará a sus adversarios en las elecciones de 2024 imponiendo presidente de la república y logrando la mayoría de diputados y senadores. Y si la iniciativa es rechazada, los acusará de boicotearlo, se victimizará, endurecerá su embestida contra el INE, lo asfixiará económicamente y, en una de esas,  de todos  terminará por derrotar a la oposición con el apabullante poder del estado.

Cuenta a su favor con millones de votos cautivos por los programas sociales, la fuerza del ejército y la ayuda subrepticia de la delincuencia organizada. Habría AMLO para rato detrás del trono y con la ominosa amenaza de la revocación de mandato como espada de Damocles sobre la cabeza de su sucesor o sucesora si se atreve a traicionarlo. ¿Verdad, Claudia Sheinbaum?

Lo único que lo anularía sería un milagro o que los ciudadanos decidieran otorgar el poder con su voto a un candidato presidencial de un partido o partidos distintos a Morena y aliados.

La multitudinaria e impresionante manifestación de este domingo en varias ciudades de la república, incluida Xalapa, es una muestra más de que López Obrador no es invencible.

En Xalapa marcharon miles de mujeres y hombres, motu proprio, no acarreados, plenos de entusiasmo y fervor cívico. Es un movimiento social que puede multiplicarse y reflejarse en las urnas en 2024. Por ello el presidente López Obrador irradiaba furia y rabia desde el solio del poder imperial.

Esperemos la reacción presidencial en la mañanera de este lunes. Se lanzará una vez más contra sus adversarios conservadores, fifís, hipócritas, aspiracionistas, clasistas, racistas, rateros y tal vez va a reiterar que su reforma electoral va para adelante pésele a quien le pese.

Felicidades y todo el reconocimiento a los participantes en la marcha y prepárense para recibir más insultos desde el púlpito del palacio presidencial.

Se agranda la brecha entre quienes  se identifican con López Obrador y sus opositores. 

En breve sondeo entre participantes en la megamarcha en Xalapa, hubo muchos que confesaron haber apoyado en 2018 a AMLO y hoy se asumen decepcionados y juran que no votarán por Morena en las próximas elecciones. Por lo menos eso dicen.

La moneda está en el aire.

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