Comentarios escuchados entre comerciantes y amas de casa en el tianguis dominical de la colonia Revolución en Xalapa, en convivios prenavideños y por vía telefónica:

–Ay, comadrita, todo está muy caro y siguen subiendo los precios.

–Si no fuera porque el señor presidente nos apoya con un dinerito aunque sea cada dos  meses, ¡quién sabe cómo viviríamos!

–Mira, amigo, López Obrador hará hasta lo imposible para ganar las próximas elecciones. Tiene a su disposición toda la lana del presupuesto, de su parte al ejército, el apoyo tácito de la delincuencia organizada, anulará al INE, terminará por imponer a su candidata presidencial y alcanzará mayoría en el Congreso. ¡No lo para nadie! –comenta en tono solemne y con engolada voz un académico en pleno brindis donde también platicaban de futbol y apostaban por Francia o Argentina.

–La boca se te haga chicharrón “por decretar” la victoria de Morena –revira indignada una de las asistentes–, mejor pensemos en positivo, en que ese no se saldrá con la suya y así lo venceremos, ya verán.

–También me llamó un amigo del Estado de México y asegura que  Delfina Gómez va arriba en las encuestas y será la próxima gobernadora. Sería una señal de que Morena ganará también la presidencia de la república –anuncia con gesto de preocupación uno más de los comensales.

–El atentado contra Ciro Gómez Leyva es un ominoso presagio de lo que viene. Acuérdate que al final del sexenio de  Salinas de Gortari hubo una serie de asesinatos importantes, como el del cardenal Posadas Ocampo, Colosio, Ruiz Massieu, el levantamiento del EZLN en Chiapas. El ambiente se enrareció tanto que la gente recurrió al voto del miedo y prefirió que el PRI continuara en el poder eligiendo como presidente a Ernesto Zedillo. La historia suele repetirse –pontifica por teléfono un amigo.

Después de las anteriores opiniones, yo concluyo que la moneda aún está en el aire, y podría triunfar Morena o la alianza opositora. Veremos quiénes serán candidatos y qué ofrecen.

AMENAZAS

Días antes de la brutal agresión a Ciro Gómez Leyva, empezó a circular un mensaje amenazando de muerte a personajes de la región centro del estado, incluido un destacado periodista. En el pasado, ante cualquier amenaza se respondía: “No te preocupes, perro que ladre no muerde. Si quisieran matarte, no te avisarían”. ¡Por desgracia, hoy sí se cumplen!

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