Orizaba, Ver. – “Creí que no íbamos a salir con vida. El volante se movía de un lado a otro, como si no tuviera quien lo manejara”. Así lo relata María, una de las pasajeras que hoy vivió en carne propia, y el susto que sufrió todo el que viajaba en el camión 06 de la línea suburbana, en el centro de este pueblo mágico.
Todo comenzó cuando el vehículo salió de su ruta habitual y empezó a zigzaguear por las calles que llevan hacia el centro de la ciudad. Los primeros minutos, algunos pensaron que era un problema mecánico, pero la sensación de inseguridad fue creciendo a medida que el conductor no respondía a los gritos de advertencia y su mirada parecía nublada. “Olía mucho a alcohol, no había forma de engañarlo”, cuenta José, otro pasajero que decidió hacer la llamada a las autoridades.
Mientras el autobús continuaba su travesía peligrosa, los pasajeros se agolparon en la parte trasera del vehículo, algunos abrazados a sus hijos, otros rezando en voz baja. La tensión era palpable hasta que, finalmente, elementos de la policía vial y municipal interceptaron la unidad en una esquina del centro histórico, evitando lo que podría haber sido una tragedia con múltiples víctimas.
Al ser revisado, el operador no pudo ocultar el estado en que se encontraba. Las pruebas confirmaron la presencia de alcohol en su organismo, aunque inicialmente intentó justificar el olor como “loción de peluquero”. La unidad fue inmediatamente llevada al corralón y el conductor fue puesto a disposición de la fiscalía.
Ante este hecho, los usuarios de la línea y vecinos de la zona han exigido “todo el peso de la ley” para el responsable, además de pedir la implementación obligatoria de pruebas con alcoholímetro antes del inicio de cada turno en todas las líneas de transporte público de la ciudad. “No podemos dejar que la vida de miles de personas quede en manos de alguien que decide beber y manejar”, manifestó una abuela.



