Una reflexión sobre el impacto que va más allá del surco

La reflexión queda abierta: ¿De qué sirve decir que “todo está bien en el país” si en las comunidades productoras el dinero cada vez alcanza para menos?
El campo es la base. Y cuando la base tiembla, tiembla el país entero.

La crisis que enfrenta el sector cañero en México no es un problema exclusivo de los productores de caña de azúcar. Es una herida que sangra en toda la economía local: desde el comerciante de la esquina hasta la familia que depende del día a día en la zafra.

Las cifras hablan por sí solas. La caída en el precio de la tonelada de caña representa una pérdida de cerca de 400 pesos por tonelada. En una sola zafra se muelen alrededor de 45 millones de toneladas. El resultado: aproximadamente 18,000 millones de pesos que ya no se distribuyeron en las comunidades, en las tiendas, en las escuelas, en la mesa de las familias. $18,000,000,000.00 que dejaron de circular.

Quien vive en una región cañera lo entiende bien. Cuando al productor le va mal, al comercio le va peor. El dinero que no llega al campo es el mismo que no llega a la tienda de abarrotes, a la ferretería, al taller mecánico. La economía de un pueblo es una cadena, y cuando un eslabón se rompe, todos lo resentimos.

Productores y analistas señalan como uno de los factores principales de esta crisis, que ya cumple dos años, la importación permitida de azúcar de otros países. Entre otros elementos, esta política ha presionado los precios y ha puesto contra la pared a miles de familias que viven de la caña.

“La economía de un país no es cosa ligera”, dicen en los campos. Y tienen razón. El campo no pide subsidios eternos, pide reglas claras y un gobierno federal atento a lo que pasa fuera de los escritorios. Porque detrás de cada tonelada de caña hay un jornalero, una madre de familia, un estudiante que espera la beca.

La reflexión queda abierta: ¿De qué sirve decir que “todo está bien en el país” si en las comunidades productoras el dinero cada vez alcanza para menos? El campo es la base. Y cuando la base tiembla, tiembla el país entero.

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