*** Cuitláhuac y Cuauhtémoc Zúñiga erigen un reino, el del exceso y el placer, con sus adictos, con los que roban, con los infames que acosan a cualquier ciudadano.
*** La Policía de Veracruz agricultora que planta droga, siembra armas, levanta inocentes y los roba, otros no vuelven a aparecer.
De la redacción
Isla, Ver.- Los abusos de la Secretaria de Seguridad Pública tienen nombre y apellido, son de Bartolo González Rodríguez con distintivo “Koala”. Él es el delegado, el mando, el ahora policía con un negro historial que se encarga de la “seguridad” en ciudad Isla y municipios de la región.
El mencionado y sus subordinados son los que hacen y deshacen, son ellos la amenaza uniformada, los que lejos de garantizar orden, paz y tranquilidad, infunden miedo, pero no a los delincuentes, sino a la gente trabajadora.
Porque hay que decirlo; la SSP, hasta ahora no se ha visto que detenga todos esos atropellos y cuadren las cifras de ensueño que muestran el Gobernador y a su par el secretario de la SSP, lo que si se percibe y continua es que tienen asolada a la ciudad, los policías de esta corporación sólo se meten con el débil, con el que pueden chingar sin defenderse. Esa es la realidad.
Disciplina, entrega, compromiso y lealtad, los valores que supuestamente inculcan y que tanto presumen en las redes sociales de la Secretaría de Seguridad Pública, aquí simplemente no aplican, un claro ejemplo “Koala” que las manos las tiene muy largas y los bolsillos sin fondo.
Y si decimos que los abusos tienen nombre y apellido es porque la cabeza está enferma, y todo el corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga. Es el mando quien da las órdenes, los otros las acatan.
En últimos días más de un par de ciudadanos fueron privados de su libertad, el motivo circular en sus vehículos o caminar en el momento inadecuado, la suerte acompañó a “Koala” y este cual vil hampon, ratero y uniformado les llevo a sus instalaciones, bajo amenazas les despojo a uno 70 mil pesos y a otro 50 mil pesos, con la gracia de decirles que si pagaban eso no los pondría a disposición como “mafiosos”.
No hay estrategia, no hay señal alguna de que esto pueda mejorar, son policías valientes con el inocente y cobardes con el delincuente. Y para saber esto no hay que ser experto en la materia, sólo hay que ver sus nulos resultados. La SSP está aquí para robar, sí, para robar, porque eso hacen en sus detenciones.
Con los que roban, extorsionan, asesinan, secuestran y hacen de las suyas a plena luz día y, en ocasiones, en el centro de la ciudad, con esos no se meten, esos son “invisibles” o, al menos, así parace. Esos hasta sus cuates han de ser, pues andan casi en la misma línea, nada más que unos con una placa oficial, que para el caso es igual.
La delegación bajo el mando de Bartolo Rodríguez dan más miedo él y los policías que los hampones. Se han convertido en una especie de delincuencia informada, una delincuencia que está generando una bomba que en cualquier momento podría estallar, porque el hartazgo social está en su máximo nivel.

